7/3/11

Convivo con un psicópata

Lo que oís. Convivo con un tipo que es un psicópata o un sociópata.
Yo tenía vida real antes de venir él a mi casa. Yo tenía amistades, estaba delgada y hacía deporte. Tenía amistades, salía a la calle, tenía un buen trabajo y era bastante feliz. Hacía muchas cosas. Yo era rara pero no tanto como para que se me juzgara malamente.
Todos juzgamos y ponemos verde de cabeza o de corazón a los demás. No lo dudéis ni lo neguéis que todos somos iguales.
Así que cuando él vino, en un principio creí que todo sería bonito. Pero a los tres meses me empezó a poner los cuernos con una tía por internet y lo volví a enviar a su casa. Pero no se fue. Se quedó. se casó conmigo y empezó mi martirio y el de mi descendencia. Vosotros mismos me lo vais a decir porque no es imaginación mía. Él hace estas cosas.
Empezó por criticar y poner verde todo lo que yo hacía. Criticaba a mis amigas, a mis actividades, todo. Decía que todo era de gente inculta y bruta y sólo lo que hacía él era bueno y estaba bien. Para colmo decía que donde yo vivía era África y que él venía de Europa y allí teníamos que volver. No ha dejado nunca de poner mal a gente que le ayudó dándole un buen trabajo y fijo, haciendo que no nos faltara de nada, dándonos su amistad. Pero él sólo piensa en sí mismo y en agradar a su famiila.

Como a mí me decían que yo había cambiado para bien y que era lo mejor que me había pasado, lo creí. Y vinieron los niños y esto fue a peor.

Porque me hizo comer y engordar, no salir de casa ni hacer nada. No le gusta la gimnasia y no hacía más que insistir que salir a la calle era una tontería. Me compraba juegos de ordenador sin parar y de consola y me empezó a enviciar con eso. También a los niños. De tal manera que no me daba cuenta.

Luego me puso los cuernos con una tía. No sé por que no se fue a vivir con ella. Luego con otra y otra y otra. Pero a mí me hacía engordar, perder los nervios, la salud.

Me he vuelto gritona, mandona y la pago con los niños. Hasta que me he dado cuenta. Ahora la pago con él y protejo más a los niños. Es negligente, no los saca a la calle pero los pone nerviosos hasta la médula. Y a mi me trata de loca. Como hacía cuando llegó aquí. Quiere hacerme creer que estoy loca para irse y dejarme sola, sin el niño. O provocar que me suicide. Eso quiere. Que me mate yo sola.
El no grita ni hace nada. Nada de nada. Sigue los buenos consejos para que no lo critiquen pero mientras tanto, hace lo que le da la gana, todo al reves, apra ponernos nerviosos. Si le pedimos que ayude a recoger no lo hace en el momento sino cuando estamos todos cansados o dormidos.

Ahora no duermo. Se dedica a poner a mis hijos nerviosos para que no me dejen trabajar de día y que tenga que hacerlo de noche. De esa manera no duermo, mis tobillos se hinchan y en cualquier momento puedo coger una flebitis y morirme. Esto es una manera de asesinar sin dejar huella.
Cuando vean ustedes a una mujer gorda, que grita y no se cuida, pregunten qué pasa en su hogar y que ella les diga la verdad. 

Un hombre que quiere de verdad a su esposa, cuida de que ella siempre vaya guapa, de verla feliz. No hace falta dinero sino seguridad. Se nota el hombre que ama a su esposa y la esposa que ama a su marido. Lo otro también se nota.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

A salto de era...