11/4/11

La pija de la Letizia

La he visto en persona. Sí. Y mal rayo me parta. El príncipe, una maravillosa persona, desde luego. Saludando, a todos, educado, atendiendo a todos. Se nota su nobleza. No se conoce si estaba harto de todos, no se sabe si  está cansado o agobiado. Es un caballero. UN CABALLERO. No soy monárquica pero no me importa que D. Felipe sea rey y seguro que sería un rey que haría algo por su pueblo si lo dejara. Me encanta D. Felipe.

Pero ella. Ella es de lo peor. No entiendo qué vio D. Felipe en ella. Al principio parecía tan mona, tan educada. Aunque se salió del tiesto. Pero esa cosa, esa persona no sabe tratar al pueblo que le da de comer, que la viste con esos modelos y que cría a sus hijas. Mientras ella luce distinción y se arregla la nariz, la gente del pueblo que le paga las operaciones se queda sin trabajo, sin casa, sin familia sin nada. Y ella no es capaz de ser un poco flexible. Mira a la gente como una snob, eso es, SIN NOBILITATE, sin nobleza. No es una dama. Sería incapaz de acercarse, como hizo Doña Sofía, a saludar a los futbolistas de la roja a sus vestuarios en lugar de esperar a que ellos subieran a saludarla. Doña Sofía se ganó mi afecto pero su nuera es nefasta. Vi como unas mujeres se habían esforzado en coser y tejer unas prendas para sus hijas y ni las vió ni las valoró. Bueno, fue penoso. Penosa. Eres penosa, Letizia. No me gustas para reina con todo lo flaca y con todo el estilo que tienes porque tu corazón es tan flaco como tu figura y tan duro como los huesos que luces para estar guapa. Lo siento por D. Felipe si ha de vivir contigo toda la vida. 


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