Bueno, he entrado un poquito pero tendré que dejarlo unos días porque para las mujeres no existen las vacaciones.
En este mundo machista, el hombre, cuando deja de trabajar, se dedica a dormir, a ir de pesca o con los amigos, a salir con el barco o con el coche por ahí, a ver la televisión o a dar paseos.
Las mujeres nos dedicamos a seguir planchando, limpiando, cuidando niños pero podemos dar gracias - quienes cojan vacaciones del trabajo remunerado - de no tener que agregar el trabajo de ocho horas al cotidiano. Y mientras el varón reposa, la mujer limpia y va dejando preparada la comida para que cuando el resto de la familia se levante, poder ir con ellos a la playa y tomar un poco el sol y bañarse. A la hora de comer se ayuda un poco pero quien mete los bañadores en la lavadora y plancha y prepara la ropa para el paseo de la tarde es la mujer. Después la cena y por la noche, a dormir o a pasear que el varón está agotado.
Pobre de ella como se limite a desayunar, a salir con el coche y los niños, a permitir que su marido le haga la comida, le planche y le lave porque ella también ha estado trabajando ocho horas diarias durante once meses y se merece ese descanso. Desde "feminista", "vaga" a "desertora del fogón" o "sucia" son los apelativos más suaves que le van a caer.
Felices vacaciones. Y, sí, desertad un tiempo del fogón, por favor y desapareced de ese mapa del cinquecento.
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