9/7/11

Lilianne Betancourt

Hay que tener narices para guardar en la caja fuerte de casa unos veintitrés millones de dólares. Será para tener cambio si quiere darse un caprichito.  O será la hucha del cerdito donde mete lo que le sobra tras dar las propinas en el restaurante cuando se va a tomar el aperitivo

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