Otro engañabobos pero, bueno, hay gente a la que le va bien. Gente delgada que pretende adelgazar más.
Ejercicio, sin lugar a dudas y dejar de comer. Ir al médico y preguntar, hacer un análisis de sangre indispensable.
Pero, lo más importante, es dejar de ser egoísta, necio y subnormal como somos todos ahora. Por la televisión y la cultura de la imagen. La gente tiene los huesos gordos o finos, la constitución marcada por los genes y saldrá, nos guste o no, por algún sitio. Pero claro, miraremos la fachada antes que el interior. Prefiero una persona gruesa de buen humor, cariñosa, inteligente y viva a un maniquí, sea hombre o mujer, superficial, frívolo, cobarde, que use a la gente en su provecho, manipulándola, mintiendo y engañando, necio. A esa gente yo la repelo y lo haré ahora, lo hacía cuando estaba delgada y lo seguiré haciendo siempre.
Habrá que ir preparando los cementerios con cámaras para que veamos a las bellezas difuntas que tanto han gastado en su composición durante su vida. De algo les tiene que servir hasta que se vuelvan ceniza. No tiene gracia incinerar cuerpos maquillados de plástico aunque algo sí habrán dejado para la posteridad: espectáculo.
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A salto de era...