10/5/11

Las malas combinaciones

Y no hablo de los ·"visos" o prenda de ropa confeccionada en algodón o seda que se usa para proteger al vestido  del sudor de la piel  y a ésta última de los roces del vestido o de alergias varias debido a la textura o la fibra.

¿Ustedes están leyendo las noticias sobre los últimos despidos con E.R.E causados por pérdidas imaginarias o los levantamientos en Barcelona para luchar contra las hipotecas?

No. Ustedes están leyendo en el periódico los avatares de las musas de telecinco y la sexta, los resultados de los cuatro partidos Madrid - Barça y la boda de los príncipes ingleses que comen de lo que roban a ciudadanos que ahora no tienen trabajo. Pero no se preocupan por saber qué nos ocultan las clases políticas.

Todos protestamos porque la riqueza no está bien repartida y se pide al primer mundo que dé algo al tercero. Pues hay ricachones que nos hacen caso pero a su manera. Donde ponen el ojo, ponen el negocio, caiga quien caiga. Y usan mucho a unos elementos llamados "cost killer" que son esos psicópatas, sobre todo jovencillos, que despiden a diestro y siniestro sin importarles lo que hay detrás de cada despido. Son reencarnaciones de los acólitos de Hitler pero en lugar de arrancar la piel de los pobres presos para hacerse pantallas de lámparas, ahora se dedican a despedirlos en masa de un plumazo para que ellos mismos se asesinen. Eso no deja mancha ni sentimiento de culpabilidad.

Entonces, para quedar bien, despiden a 500 trabajadores nacionales y contratan a 400 de un país del tercer mundo que les sale más barato y queda más bonito porque están dando trabajo a gente realmente necesitada. Qué majos son... ¿verdad? Y a esos 500 que han dejado en la calle con una vida destrozada, con hijos a su cargo, casa, teniendo que alimentarse y vestirse... esos no importan.  Ya encontrarán algo. No sé en dónde si todas las empresas se están dedicando a contratar a trabajadores de países del tercer mundo. Tendrán que emigrar a Europa o a Estados Unidos y aumentar el número de pobres de solemnidad que recorren sus calles. 

No es lo mismo que mantener a esos 500 trabajadores en sus puestos y recortar algo de los sueldos  - de los jefazos , por supuesto, en lugar de comprar a sus varias amantes un collar de diamantes o un caprichito en las Bahamas, que se separen de su esposa si no la quieren y se busquen a otra que sale más barato - más elevados en los despachos de pisos superiores para abrir una delegación en el tercer mundo. A la larga, dando más trabajo,  habrá más gente que consumirá más sin perder de vista a los que ya consumían - los primeros quinientos - que los tienen seguro y ya verán como no podrán mantener a una amante caprichosa: podrán mantener a cinco y pegarse orgías enormes.

Respeten la infancia, por favor.

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