Los trolls internáuticos son esos críos - entre cero y noventa y nueve años - que se dedican a tocar las narices a la buena gente, confiada y pacífica que gusta de la conversación o el silencio en internet.
El trolleo no distingue sexo, edad ni raza, condición social o creencia. Cualquier usuario de internet puede convertirse en un troll, incluso sin darse cuenta.
Según un dibujante de la revista de humor "El jueves", los troll eran esos chiquillos que se entretenían tocando los timbres de la puerta para molestar a los habitantes de los habitáculos o llamando a números ajenos a ver quién respondía y el qué. Éstos aún existen porque hay mucha gente sin ordenador que pretende desahogar sus malos humores. Menos mal que los bomberos ya cobran por visita y así han dejado de acudir a llamadas vacías realizadas, en su mayor parte, por niños de papá aburridos y niñas encorsetadas de rosa y Barbie.
Estos elementos molestan a todas horas. Yo misma tengo uno que pretendía hacerme llamadas guarras a las tantas de la noche pero resulta que yo me valoro en mucho - a pesar del título del blog - y cobro 100 euros más iva por segundo de llamada guarra. Así que el troll se despidió con cajas destempladas y el otro día me dijo que iba a buscarse a otra más simpática - imagino que simpática = más barata y que se deje, que yo no me dejo - y se acabó en la segunda llamada. Duró diez segundos, así que si me lee, me debe 1000 euros más iva y de la otra de cinco minutos, me debe 30000 euros más iva, total, cerca de un pastón. Y esto sólo por la información y la bronca consiguiente por llamar a una persona decente a según qué horas y para según qué cosas, sin ir al grano ni nada.
Ahora molestan a todas horas en los foros, en blogs, en páginas, en webs, es decir, en todo lugar y momento donde puedan acceder incluso hackeando la página y metiendo espam. Pero algunos son hasta graciosos. A otros se les banea y punto.
Hay unos que son manipuladores psicólogicos tremendos. Son gente que se dedica a enamorar a gente por internet haciéndose pasar por quienes no son: hombres que se hacen pasar por mujeres, mujeres que se hacen pasar por hombres, amigos que se hacen pasar por otros amigos, envidiosos de su suerte pues los amigos han conseguido atención, fortuna, fama o novia y ellos no o por pura diversión - estos son los peores - por maltratar psicológicamente a personas confiadas. Las personas que enseñan a navegar por internet deberían advertir a sus alumnos sobre estos seres infames. Es triste ver a padres de familia sin trabajo - sobre todo ahora por la crisis- que, desesperados, se fian de un cerdo cualquiera que les ha prometido un trabajo para "mañana o pasado" y están pegados al ordenador esperando a que vuelva mientras deben de dar de comer a dos o tres hijos.
Y ya no digo nada de los chicos y chicas, pobres de espíritu o emocionalmente sensibles que buscan pareja. Vamos, estos idiotas se va pasando - suelen ir en grupo - a la víctima de unos a otros y van haciéndola creer que ellos - o ellas, que las señoras y señoritas también lo hacen - son esa persona de la que están enamoradas o enamorados y les siguen el juego mientras se ríen por detrás de ellos. Les envían vídeos, les envían mensajes, les envían tarjetas, les juran amor eterno y les prometen que no pueden vivir sin ellos. Cuántas personas han caído en las garras de estos impresentables, qué lástima. Y encima los /las muy cabrones les echan las culpas a las víctimas.
En fin. Cada cual con lo suyo y recibiremos lo que nos corresponde. Pero no se fíen de nadie de internet, por muy buenas palabras y promesas que les hagan. Primero mírenlo con la web. Hablen por teléfono con ellos y visítense en su ciudad. Luego, opinen. Y a las personas que buscan trabajo: vayan en persona a las ofertas o llamen por teléfono si son ofertas dudosas. No esperen que ningún trollecillo de tres al cuarto les tenga pendientes de si aparece o no por internet mientras se está riendo de usted. Vaya al Inem, pida ayudas o busque, aunque sea, coger tomates porque seguro que algo encuentra.
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