Menudo oleaje traía el mar. Los embates de las olas eran tremendos y la playa casi estaba vacía. El viento de Levante venía haciendo de las suyas y entre los espigones, el mar atacaba. La distancia entre el borde de la orilla y el lugar donde rompían las olas era de entre tres y siete metros, según la zona. Pero el mar ha ido consumiendo la playa entera. Dentro de unos días, parecerá que no ha roto un plato.
¿Qué se hace en los días de temporal? Dejad que las olas os golpeen los muslos, caderas y la barriga. Si os tiran sobre la arena, que - dentro de un límite - os arrastren y el masaje de la arena sobre los muslos lo veréis en poco tiempo. No se os ocurra adentraros en el mar si no conocéis la zona y aunque os digan que no pasa nada.
Ese masaje fortalece y tonifica los músculos, ayuda a la circulación de la sangre. Poneos justo donde rompe la ola, donde golpea e id dándoos la vuelta para que golpee por igual. No os coloquéis en un lugar con corriente, huid. Notaréis cómo la arena del fondo se mueve y está tirante.
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23/7/11
El mejor masaje: un buen temporal
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